¿Adiestramiento o educación canina? Nuevas perspectivas del sector

1.Introducción

Hoy en día estos dos conceptos tan próximos pero esencialmente tan diferentes se siguen confunciendo con frecuencia, incluso dentro del mundo profesional.

Para empezar, debemos tener en cuenta que el adiestramiento llegó al mundo del perro antes que la psicología, mientras que la educación del perro es una disciplina relativamente novedosa y que está basada en teorías psicológicas.

 

Los programas de adiestramiento son métodos que persiguen optimizar el potencial de utilidad innato del perro. Son métodos secuenciales de potenciación de los instintos del animal enfocados en la obtención de un trabajo determinado que en última instancia van a repercutir en un beneficio directo para el hombre. De esta forma se suele iniciar el adiestramiento del perro con un conjunto de ejercicios al que solemos llamar “obediencia básica”. Consiste en la construcción progresiva de una serie de patrones motores que persiguen controlar a voluntad los moviminetos del perro. Habitualmente se trabaja que el perro sea capaz de caminar al lado del guía sin tirar de la correa, que sea capaz de sentarse y tumbarse a la orden, permandecer quieto a la orden y acudir de manera eficaz a la llamada del dueño. A medida que el perro progresa y nos permite retirar la correa, mejorar el timming de respuesta, moldear el patrón motor para conseguir resultados estéticos y añadir todo tipo de distracciones hablamos de “obediencia avanzada”. En los ejercicios de obediencia avanzada se basan disciplinas deportivas de Trabajo y Utilidad tan seguidas como la Obediencia Clase Internacional (OCI), IPO o mondioring.

 

Este nivel de obediencia suele ser necesario en perros que posteriormente van a desarrollar trabajos especializados o de alto nivel, tales como guarda, defensa, búsqueda de explosivos, drogas, personas, etc.

Los distintos adiestramientos conciben al perro ya desde cachorro como elementos de trabajo especializados. Un perro adiestrado es un perro con instrucción. Por medio del adiestramiento conseguimos que el perro realice la función concreta para la que ha sido entrenado.

 

Pero la diferencia fundamental con el perro de compañía radica en que el perro adiestrado es un perro para “TRABAJAR”, mientras que el perro de compañía es un perro para “ESTAR”. De esta forma un perro de compañía no debe tener los mismos objetivos de educación que un perro operativo o de trabajo.

 

El perro de compañía no tiene que ser especialista en ningún tipo de trabajo. No tiene porqué desarrollar una habilidad técnica especial. No se espera de él que contribuya con un trabajo operativo a la correcta dinámica de su familia. Lo ideal de un perro de compañía es que sepa estar y convivir sin dar problemas. Esto no significa que su “saber estar” sea una tarea sencilla, ya que deberá gestionar sus emociones y sus impulsos de una manera adecuada para no generar problemas a su familia, tanto en el ámbito privado como en el público.

 

Otra de las diferencias entre adiestramiento y educación es que para adiestrar un perro en la especialidad que sea, necesitamos que el perro tenga una determinada madurez, lo que requiere una cierta edad que, dependiendo del trabajo al que se le destine, será variable. Es decir, que habrá un momento en que podremos empezar con el adiestramiento y, como consecuencia, habrá otro instante en el que el perro sabrá hacer con diligencia aquello que se le ha enseñado. En ese momento el perro ha finalizado su etapa de adiestramiento. Es decir, el adiestamiento tiene su plazo. Una vez finalizado tan sólo requerirá de un entrenamiento constante para que las capacidades y habilidades técnicas creadas en el perro no se extingan o corrompan, aunque el nivel siempre sea mejorable. La educación, por contra, no tiene un momento de comenzar, desde que el perro nace está siendo educado por la madre. Esta se encarga, aún cuando los cachorros están mamando, de que no se alejen del cubil, etc. Y cuando los cachorros ya caminan solos, les enseña los lugares a donde no deben acercarse, a detectar los peligros y huir de ellos, y mil cosas más. Desde el primer día, la madre está poniendo límites al comportamiento de los cachorros, o sea, está educando.

 

Cuando apartamos al cachorro de su camada y de su madre y nos lo llevamos a casa, esta educación debe retomarse desde el primer día y, a diferencia con el adiestramiento, la educación es una labor continuada durante toda la vida del perro. Otra diferencia es que no se imparte en sesiones, como el adiestramiento, sino que como trata de modelar patrones de conducta y comportamiento, debe ocupar cada instante de la vida del perro.

La principal diferencia entre educación y adiestramiento radica en que el adiestramiento debe ser impartido por especialistas en cada materia, mientras que la educación puede llevarla a cabo cada uno desde su núcleo familiar si ha recibido las instrucciones adecuadas.

Cuando adquirimos un cachorro, por el método que sea, también adquirimos muchas ilusiones con respecto a su futuro en la familia. A veces, conseguimos la meta que nos hemos marcado, y tenemos un animal en casa que es la delicia de todos y nos ayuda a pasar momentos muy agradables, pero desgraciadamente, hay otros que acaban aparcados en el jardín o en el garaje, durmiendo atado por las noches y aislados del hogar y de la vida familiar.

Cuando el cachorro comienza a hacer alguna fechoría, siempre por ignorancia, se nos presentan dos caminos: O educamos al perro, que es trabajoso porque requiere tiempo, atención, conocimientos y dinero o lo atamos a la caseta para que no haga más trastadas. La segunda opción requiere menos inversión emocional y económica pero obviamente no es la deseable: no sólo porque sea éticamente reprobable sino porque atenta contra la legislación vigente en materia de maltrato animal

Es fácil imaginarse cual será el futuro de un perro para el que hemos elegido esta segunda opción.

A todos nos produce cierta envidia, sana envidia, comprobar que el perro de alguien que conocemos vive dentro de casa sin ocasionar la más mínima molestia. Que cuando toda la familia sale de casa, el perro se queda solo durante horas y los vecinos ni siquiera saben si el perro está o no porque no origina ninguna molestia. Y que cuando vuelven todos del trabajo la casa está en perfectas condiciones sin que haya que haber cerrado ninguna puerta. Cuando este perro sale a la calle, camina sin tirar de la correa. Puede que no sepa caminar junto a la pierna ni sentarse a la orden, pero cuando está suelto, viene inmediatamente si se le llama. En el parque o en el campo se relaciona adecuadamente con los demás perros y personas sin dar problemas de agresividad, timidez, dominancia, etc..

Estamos hablando de un perro con educación.

Un perro educado, que se ha desarrollado bajo el adecuado control de sus propietarios, acaba poseyendo un buen autocontrol de su agresividad, de su excitabilidad, además de que sabe controlar sus miedos y dispone de una alta capacidad de resistencia a la frustración, tan necesaria para que el perro pueda controlar sus impulsos y, sobre todo, su agresividad, independientemente de su tamaño o raza.

Obviamente, las características particulares de cada raza pueden influir en que el trabajo educativo sea más o menos arduo, ya que existen rasgos que están más a flor de piel que otros, por lo que estos requieren una atención mayor a la hora del control de determinados aspectos.

Al igual que para los perros de trabajo se sigue un estricto proceso de selección para conseguir que cada generación disponga de mejores aptitudes para desarrollar su labor, los buenos criadores de perros destinados a hacer compañía, sea cual sea la raza, están continuamente preocupados en seleccionar animales para este fin, consiguiendo de este modo perros que cada vez se adaptan mejor a la vida en familia.

Tras veintisiete años de experiencia tanto en educación como en adiestramiento de perros, la mayoría de las veces que solicitan mis servicios, los clientes hablan de adiestramiento. Cuando les pregunto qué tipo de adiestramiento desean para su perro, no saben, ni tienen porqué saber, que hay muchos tipos de adiestramiento, tantos como trabajos diferentes puede desarrollar un perro. La verdad es que no quieren ningún adiestramiento. Siempre acaban diciendo que lo que quieren es que el perro les haga caso, que no se le escape en el parque cuando lo suelta, que respete los muebles de la casa y la comida de la encimera de la cocina, etc. La verdad es que son propietarios que adquirieron un perro para disfrutar de él y lo están padeciendo. Estos propietarios lo único que quieren es dar un paso: dejar de padecer a su perro para disfrutar de él.

Si bien nunca es tarde para comenzar la educación de un perro, lo cierto es que cuanto antes se inicie, mejor.

Cuando solicitamos servicios profesionales para que nos ayuden a disfrutar de nuestro perro, es porque llevamos algún tiempo sufriendo los pequeños o grandes problemas que nos está dando. Cuánto más gratificante sería poder disfrutar de nuestro animal de compañía desde el primer momento. Por eso, desde hace algún tiempo, se están impartiendo unos cursos para propietarios, a los que se asiste sin perro, y donde se enseña a educar a nuestras mascotas, ya que la educación, a diferencia del adiestramiento, no se puede enseñar en ratos sueltos, sino que es una labor continuada. Por lo que la educación no es el aprendizaje de determinados trabajos, sino que se refiere, más bien, al mantenimiento de una línea de comportamiento, unas pautas de conducta que pasan a formar parte de la forma de ser del perro.

La filosofía de la educación no consiste en premiar o castigar según haga bien o mal las cosas, sino en poner límites al comportamiento del perro. Es decir, no permitir que haga lo que no debe hacer, así como hacerle hacer lo que queremos que haga.

Pensemos que el perro está provisto de una gran capacidad de habituación, por lo que, si aprovechamos esta característica, una vez el perro se haya acostumbrado a unas determinadas pautas de comportamiento, las hará. Simplemente por rutina y por costumbre, las hará. Y, además, las hará de por vida. Siempre y cuando la rutina y la costumbre hayan sido constantes y permanentes. El peor enemigo de la educación es el erratismo y la inconsistencia. La habituación requiere de parámetros constantes, donde debemos ser consecuentes con las pautas de educación que hayamos decidido y mantener siempre y continuamente las mismas actitudes.

Una de las claves fundamentales para llevar a buen término la educación de un perro es la relación entre el afecto que se le prodiga y la disciplina que se le exige.

La conjugación de estos dos elementos nos da la clave para que el perro sea feliz y, al mismo tiempo nos haga felices en lo que a su compañía concierne.

En lo que al afecto se refiere, siempre debemos procurar que la cantidad de afecto que le llega a nuestro perro sea la máxima. Jamás, bajo ningún concepto, ni para procurar conseguir ningún fin, bajaremos el listón de la cantidad de afecto que nuestro perro debe recibir de nosotros. Si bien, deberemos distinguir entre afecto positivo y afecto negativo. El afecto positivo consiste en proteger a nuestro perro de los peligros reales, mantenerlo en condiciones sanitarias adecuadas, bien alimentado, etc. Mientras que el afecto negativo se convierte en un despropósito de atenciones innecesarias que nos conducen a la resolución excesiva de problemas que el perro debería procurarse solo y una protección desmedida ante las situaciones cotidianas que no permiten al perro madurar ni desarrollarse adecuadamente.

En lo referente a la disciplina, es fundamental que esté sometido a unas pautas de conducta. Todos lo estamos. Sin un mínimo de disciplina no es posible la convivencia, ni entre perros con personas ni de personas entre sí. La cantidad y la calidad de disciplina a que debe estar sometido el perro está en función de su hábitat, la familia con la que convive, etc, pero desde luego, siempre tiene que haber una disciplina activa durante la vida del perro. Sin una mínima disciplina estamos llamados a padecer un perro caprichoso y exigente, que a la primera de cambio se frustrará y, muy probablemente, empezará a aflorarle la agresividad. Tenderá a tiranizar a toda la familia, así como progresivamente iría deteriorando todas sus relaciones sociales, tanto con los demás perros como con las personas de su entorno o de fuera de él.

La mayoría, por no decir todos los problemas que puede dar un perro adulto, tienen su origen de una u otra manera en la carencia de autocontrol del propio perro, originado por lagunas existentes dentro del campo de la educación.

Esto no quiere decir que por edad ni por otra razón, en algún momento sea tarde para educar al perro. Siempre estamos a tiempo si nos ponemos en manos de un especialista.

Una vez vistas las diferencias esenciales entre educación y adiestramiento, quisiera resaltar que son términos complementarios.

La educación es indispensable para la convivencia, así como el adiestramiento nos ayuda a controlar mejor al perro y a hacernos más fácil su manejo. Como ejemplo gráfico, podríamos decir que el adiestramiento es una porción, un “quesito” más o menos grande dentro del círculo de la educación.

Hoy por hoy, el educador está un gran paso por encima del adiestrador.

 

2.Condicionamientos

 

Desde la publicación de los trabajos de Paulov y Skinner, respectivos postulantes de las teorías del condicionamiento clásico y condicionamiento operante respectivamente, el adiestramiento moderno sigue basándose en las mismas herramientas clásicas de antaño. Y es que no han sido tanto las bases psicológicas del trabajo del adiestrador canino las que han variado, más bien el avance ha sido en el objetivo final perseguido. De forma tradicional el entrenador de perros centraba sus esfuerzos en capturar y optimizar determinados patrones motores y en potenciar el trabajo de utilidad del mismo. Las corrientes de educación canina más modernas emplean el condicionamiento operante y la teoría de los refuerzos en conseguir modelar los patrones de conducta, en la correcta gestión emocional del perro más que en los objetivos de utilidad tradicionales.

 

De esta forma el educador canino moderno tiende a utilizar el refuerzo positivo para enseñar al perro a comportarse de manera eficaz en situaciones de la vida cotidiana como pueden ser permanecer tumbado y tranquilo bajo la silla de su guía mientras éste está sentado en una terraza, ser capaz de aguardar en calma en la puerta de un comercio la salida de su dueño o aprender a no salir disparado cada vez que la puerta de casa se abre. 

 

 

 

3.Refuerzos y castigos

 

Desde el punto de vista de la psicología entendemos por refuerzo todo aquel estímulo agradable para el perro y que por tantotiende a aumentar la probabilidad de que una determinada conducta se repita cuando aparece. Por otro lado entendemos como castigo a todo estímulo desagradable para el perro y que tienda por tanto a disminuir la probabilidad de que una determinada conducta se repita.

 

El adiestramiento canino moderno pivota alrededor del refuerzo positivo como pieza angular del trabajo. Los estímulos aversivos y los castigos positivos tienden a no utilizarse alegando conflictos éticos y deontológicos. Pero además parece cada vez más demostrado que si bien el castigo positivo es un método efectivo para erradicar conductas no deseadas inevitablemente desmotiva y frustra al perro y además dinamita el vínculo afectivo entre el binomio guía-perro que indiscutiblemente se forja en la confianza y el respeto mútuo. El castigo positivo inhibe conductas de forma no selectiva y además desencadena conductas alternativas que en muchos casos resultan incluso menos deseadas que las conductas que se perseguía erradicar. El adiestramiento canino en positivo es el método de adiestramiento de elección por los competidores de élite en deporte canino y cada vez más por entrenadores de perros de trabajo y utilidad porque además consigue resultados más consistentes y perros con mayor durabilidad y estabilidad en el tiempo

Madocan Adiestramiento Canino Mar Menor lleva apostando por la educación canina como base de cualquier perro, ya sea de compañía, deportivo o de utilidad. La excelencia empieza por una base sólida y Madocan lleva cuatro años trabajando por el bienestar completo de perros en Murcia.

Yeiko. Modificación de conducta y adiestramiento canino en La Unión

Cuando la pequeña Z. llegó a la familia, sus papás Z. y G. afincados en La Unión comprendieron que Yeiko, un precioso pastor belga de dos años no podía seguir comportándose así. A ellos no les importaba que fuera un perro nervioso, juguetón, que se acercaba a las personas sin cuidado y no dudaba en abalanzarse sobre ellas. Al fin y al cabo Yeiko era un buen perro y no tenía malas intenciones: sólo quería jugar.

Con la llegada del bebé los movimientos bruscos, el juego desordenado y las malas presentaciones podían desembocar en consecuencias nefastas, así que Z. y G. se decidieron a poner soluciones antes de lamentar desgracias. Yeiko ingresó en nuestras instalaciones de Los Alcázares con dos objetivos sencillos: aprender obediencia básica (sentarse, tumbarse, caminar junto y acudir a la llamada) y aprender a respetar y presentarse a la nueva miembro de la familia. Tres meses de trabajo han bastado para hacer de Yeiko todo un campeón.

Tenéis más fotos y vídeos sobre el trabajo con Yeiko en nuestra página de Facebook.

 

Éxito del Yes&Click Nivel I en Madocan

"Comprender para poder avanzar". Ese es el lema del Nivel I del sistema Yes&Click, desarrollado por la adiestradora madrileña Pere Saavedra. Los pasados 20 y 21 de febrero, Pere desbordó energía y magia en nuestras instalaciones de Los Alcázares para explicar todo el potencial de su método, basado en el refuerzo positivo y la correcta gestión de las emociones del perro. 

Amantes de los perros de toda España disfrutaron de la fase más conceptual del Yes&Click que tendrá su segunda entrega los próximos 20 y 21 de junio, Nivel II en el que se empezarán a construir rutinas conductuales y sesiones de entrenamiento en habilidades. Asimismo contamos con la presencia de escuelas amigas como Piolcan Cartagena, Salucan Elche y Arrocan Albacete.


Seminario de inhibición a la comida Madocan

Cada año miles de perros mueren envenenados en nuestro país de manera accidental o por mala fe de desaprensivos. La única manera de asegurar que nuestro perro no sufrirá ningún tipo de envenenamiento durante su vida es enseñándole que sólo puede comer de nuestra mano. Con este seminario intensivo de fin de semana Madocan Adiestramiento Canino Mar Menor lo formará en técnicas sencillas para conseguir este objetivo. Plazas limitadas

  • Dirigido a: público general interesado, Adiestradores Caninos, Veterinarios, Criadores, Auxiliares
  • Lugar: Madocan Adiestramiento Canino Mar Menor. Paraje Balsamora, 11B 30710 Los Alcázares. Murcia
  • Precio: 80 euros (Socios Club Madocan= 50 euros)
  • Docentes: Maria Fernández y Sergio García
  • Horario: 15 y 16 de noviembre de 9 a 16.00 horas
 
Madocan Adiestramiento Canino Mar Menor. 15 y 16 de noviembre de 2014

Madocan Adiestramiento Canino Mar Menor. 15 y 16 de noviembre de 2014

El nuevo Rocky

Rocky avanza en su recuperación. Os presentamos su caso en el post del pasado día 23 de julio y os expusimos cómo el miedo irracional consiguió marcar el día a día de este precioso ejemplar de pastor alemán. Dado lo desconocido de su condicionamiento genético en Madocan nos decidimos a trabajar su lado condicionado y centramos todos nuestros esfuerzos en potenciar lo que más necesitaba: su CONFIANZA. Siempre con métodos de condicionamiento positivo para no empeorar sus fobias empezamos creando vínculo con él, el primer paso para hacer que un perro recupere su confianza es hacer que confíe en quien pretende ayudarle. Pasó interminables jornadas viviendo el día a día de la escuela, compartiendo espacio con humanos y otros perros. La sociabilización con nuestra manada de terapia fue uno de los primeros pasos: se premió efusivamente cualquier gesto por mínimo que fuera de curiosidad hacia lo que le rodeara, y se fue subiendo el listón de manera gradual. Se hizo que Rocky enfrentara progresivamente sus miedos: el contacto con ruidos, con perros, con personas, los ambientes hostiles como por ejemplo el agua, todo lo que sus dueños le habían envitado durante años para evitarle sufrimientos le fue presentado de una manera completamente positiva. Cuando hubo los habituales momentos de bloqueo y crisis el único "castigo" que se le aplicó fue el ignorar la conducta con el fin de no reforzarla y premiar cualquier iniciativa por superar obstáculos.

El resultado es el Rocky que veis en las imágenes. Su mejoría es francamente espectacular. Tolera aglomeraciones, pasea por sitios con gente, se deja acariciar por desconocidos, difruta dándose chapuzones en el agua, etc. Obviamente aún le queda mucho camino por recorrer, pero ahora ya con el concurso de sus dueños: ha llegado el momento de retar mentalmente a Rocky y rehacer el vínculo afectivo con sus dueños y lo vamos a hacer dándole obediencia básica. De esta manera Rocky descargará su estrés con una actividad mental de primer orden que además ayudará a sus dueños a comunicarse de una manera más eficaz con su mascota y sobre todo al tenerla bajo control. El trabajo no ha terminado, así que os seguiremos informando sobre sus progresos. Rocky jamás será el pastor alemán más valiente, pero para Madocan Rocky siempre será uno de los perros que más satisfacción nos ha dado trabajar. Todo un honor para nosotros.

 

Snowflake, modificación de conducta canina en El Pilar de la Horadada

Snowflake es un cariñoso y amigable bichón maltés propiedad de un matrimonio noruego afincado en el Pilar de la Horadada. Pero Snowflake se transforma cuando trata con otros machos o niños. Se vuelve agresivo, les gruñe e incluso en alguna ocasión ha intentado morder. Snowflake es encomendada a nuestra Técnico en Modificación de Conductas Caninas María Fernández que realiza una entrevista exhaustiva a sus propietarios y llega a la conclusión de que este perrito tiene trastorno de conducta secundario a humanización. Efectivamente sus amos, siempre con buena intención, le consienten sus caprichos, no marcan jerarquía, lo arropan y mecen por las noches antes de dormir. Una simple estancia de quince días en Madocan Los Meroños sometido a terapia de modificación de conducta han bastado para encauzar el comportamiento de Snowflake. Ahora sus dueños siguiendo las pautas de Madocan, con mucha disciplina y trabajo y bajo la supervisión estrecha de nuestra escuela tendrán  un perrito equilibrado del que podrán disfrutar durante muchos años. Os mantendremos informados sobre la evolución de Snowflake durante las sesiones de control.

Madocan Adiestramiento Canino Mar Menor. Modificaciones de conductas indeseadas en perros.

Adiestramiento canino en positivo

En este vídeo María Fernández muestra de qué manera podemos condicionar un comportamiento no deseado de un perro para modificarlo. En este caso, nuestro golden Jaro no tolera la presencia de su cepillo. Su dueña ha tenido que soportar durante años que Jaro le gruña y le enseñe los dientes mientras es cepillado. María aplica técnicas de condicionamiento clásico canino siendo cuidadosa para que el perro no reciba en ningún estímulo negativo. Es lo que se conoce como Adiestramiento Canino en Positivo y es la técnica que empleamos en Madocan Adiestramiento Canino Mar Menor.

Jaro es recompensado cuando su comportamiento en presencia del cepillo es adecuado con comida, caricias y palabras suaves. En el momento que aparecen comportamientos no deseados María no lo castiga, sólo deja de premiar hasta que el comportamiento se extingue.

Madocan, Adiestramiento Canino en Positivo en Los Alcázares. Murcia.

Maya, una cocker hiperactiva. Adiestramiento mediante internamiento

El primer contacto con Maya es encantador: una preciosa cruce de Cocker negro se abalanza sobre nosotros con la mayor efusividad del mundo, moviendo su cola y dando saltos de alegría sobre nosotros con la intención de lamernos las manos. Ese aparente estado de hiperexcitabilidad y alegría casi se torna tragedia cuando un coche está a punto de atropellarla cuando ella sale corriendo en dirección contraria a su dueña sin hacer caso de su llamada.

Tras capturarla, entramos en la casa y procedemos entrevistarnos con su dueña. Vive en una casita unifamiliar de Cartagena y comparte domicilio con sus dos hijos adolescentes, con Maya y con un Golden de 10 años (Jaro) que fue motivo de nuestro primer post. Su dueña insiste en que Maya es hiperactiva, ladra a las visitas, muerde e intenta jugar inapropiadamente con Jaro hasta sacarlo de sus casillas y provocar reacciones que rondan la agresión del Golden, destroza cosas cuando se queda sola. Es una perrita muy querida, especialmente por su hija mayor que la adora, pero ya no saben que hacer con ella porque es incapaz de relajarse. Incluso se están planteando deshacerse de ella como última opción. Sale a pasear una o dos veces al día y su dueña no la suelta porque es muy pesada con otros perros y ya ha estado a punto de llevarse algún mordisco.

En este caso el equipo de Madocan optó por sacar a Maya de su casa y trasladarla a nuestras instalaciones para someterla durante un periodo de 15 días a un cambio total de rutina. Se modificaron las conductas inapropiadas desde el primer momento con un sistema positivista, utilizando únicamente el NO imperativo como mecanismo de corrección, sin contacto físico de ningún tipo. También se ignoró todo comportamiento inadecuado y se premió la entrada progresiva de Maya en fases de calma y sumisión con comida, atención y caricias. Se instauró un programa exhaustivo con sesiones cortas de obediencia básica, introduciendo las órdenes de "sentado", "acostado" y "quieto" y se introdujo mediante juego la llamada. Tras el periodo de residencia Maya se convirtió en una perra absolutamente normal y equilibrada, dejó de ladrar y se mostraba calmada y tranquila dentro de su casa. Se pasó por escrito a su dueña una serie de normas de convivencia que incluían proporcionar a Maya una dosis alta de ejercicio y juego durante todos los días. A partir de ahora, mantener a la "Nueva Maya" va a ser tarea de su familia.

Si tiene problemas con su perro y necesita sesiones o internamiento para modificaciones de conducta canina no dude en ponerse en contacto con nosotros en www.madocan.com Adiestramiento Canino en el Mar Menor, Campo de Cartagena, Alicante y Murcia

 

Maya con María Fernández

ABORDAJE DE LOS TRASTORNOS DE CONDUCTA DE JARO (GOLDEN RETRIEVER)

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Valoración del caso

Entrevista con la dueña

Me reclama M.J., dueña de Jaro un golden retriever de seis años de edad. Durante la entrevista inicial destaca que es agresivo y que gruñe con frecuencia. En una ocasión hace años incluso llego a morderle al tocarle una herida que se hizo en la pezuña. Siente un gran cariño por Jaro y desea lo mejor para él por lo que le da cariño en todo momento, independientemente del comportamiento del perro. Convive con M.J., su hijo de trece años, su hija de veinte y con Maya, un cruce de cocker de una año de edad y de carácter extremadamente nervioso hacia la cual a dirigido alguna corrección violenta. Ella se encarga de sacarlo a pasear, en alguna ocasión lo hace su padre y raramente lo hace su hija que reconoce que Jaro le da miedo y la intimida por su agresividad. Jaro es un ejemplar adulto, de seis años y es un macho no esterilizado. M.J. Me informa de que esta conducta se ha dado siempre, desde que era un simple cachorro y se repite de manera constante, a diario. Cuando esto se produce la dueña lo acaricia para calmarlo mientras gruñe, le habla constantemente, lo intenta corregir utilizando un “no cariñoso”, no utilizando un tono imperativo en ningún momento. En general no utiliza ninguna técnica para jerarquizar la relación del perro con su familia.

 

Por otra parte Jaro sale entre dos y tres veces a pasear pero de manera irregular, porque su dueña hace muchas guardias de 24 horas y por lo tanto pasa mucho tiempo fuera, y cuando se encargan de sus paseos su hija y su padre no le dedican el mismo tiempo que ella. Para pasear utilizan una correa extensible, tira de la misma y siempre acaba dirigiendo el paseo y llegando a los lugares donde desea. Para añadir más caos a los paseos, Jaro los realiza junto a Maya que tampoco obedece a ninguna orden de obediencia y como hemos comentado, es de carácter nervioso. Durante los paseos M.J. Se siente frustrada y acaba agotada físicamente.

 

Exploración del lenguaje corporal y conducta del perro

A mi llegada Jaro se pone tenso y no deja de ladrarme y gruñirme. Yo mantengo en todo momento una actitud de calma, no lo miro a los ojos y dejo que me olfatee. Me gano su confianza en poco tiempo ofreciéndole algo de comida y poniéndome de cuclillas para ponerme a su nivel y que no me  identifique con una amenaza. Cuando Jaro me identifica como alguien amigable y adopta una actitud calmada y sumisa empiezo a acariciarlo con movimiento largos y pausados para premiar y reforzar ese estado de ánimo. Enseguida percibo que el perro tiene un vínculo muy estrecho con su ama, que podría rozar la posesión porque en todo momento intenta permanecer junto a M.J.  Y no permite que yo como extraña me acerque mucho a ella y la toque demasiado. Puntualmente gruñe cuando le niego la comida, aunque en ningún momento deja de mover el rabo y no enseña los dientes. El comportamiento cesa cuando dejo de tocarlo y le doy la espalda.

 

A continuación damos un pequeño paseo con él por el vecindario utilizando una correa reglamentaria y un collar cordino. Compruebo como efectivamente Jaro tira de la correa y dirige el paseo y como en ocasiones a M.J. Le cuesta mantener el equilibrio cuando los tirones son muy violentos. Decido coger yo la correa y al separarme de su dueña el perro se pone muy nervioso de repente y empieza a gruñir, saltar y morder la correa, redirigiendo a mi mano e intenta dirigirse de nuevo hacia su dueña. Corrijo esta actitud con un no en tono imperativo acompañado un tirón firme de la correa en modo de horca hasta que cesa la actitud. En momentos aislados Jaro se relaja y automáticamente premio esa actitud con juego, movimiento y palabras alegres y automáticamente aflojo la tensión del cordino. Cuando el perro vuelve a detectar que no es su dueña quien le pasea y además se aleja de ella, vuelve a repetir este comportamiento que vuelve a ser corregido de la misma manera. Cuando cesa, lo vuelvo a premiar. En unos veinte minutos Jaro tolera que sea yo quien maneje la correa y deja de sentir ansiedad por regresar con M.J., momento en el cual le permito acercarse a ella.

 

Raza. El golden retriever

El carácter del golden retriever es una característica típica de la raza, y suele corresponderse con un perro amable, amigable y confiado. En general son buenas mascotas de familia, y particularmente pueden ser pacientes con los niños, sobre todo si son socializados y entrenados desde cachorros.Al no son perros de una sola persona, un golden habría sido un perro teóricamente ideal para M.J. Al convivir en su casa con su familia y con niños, que contaban con poca edad cuando Jaro llegó a su domicilio. Un golden retriever típico debe ser tranquilo, naturalmente inteligente y dócil, con un excepcional afán de complacer, luego algo ha hecho que Jaro se haya convertido un un perro desconfiado y dominante.

 

Diagnóstico

A raíz de los datos que me aporta M.J. en la entrevista y de lo que observo en la exploración del lenguaje corporal de Jaro, llego a la conclusión de que Jaro es el típico ejemplo de perro que no tiene asumida cual es su posición jerárquica dentro de la familia de M.J. Premiar, en la mayoría de los casos de manera inconsciente, los malos comportamientos y no hacerlo con los adecuados lleva a que el perro asuma una posición jerárquica que no le corresponde, y puede haber contribuido a desencadenar el resto de problemas que Jaro padece, como son la dominancia y la inseguridad.

 

Jaro se muestra dominante con M.J., su comida y en general toda su vivienda. La falta de una jerarquización clara y la convicción de M.J. de que tratar bien a su perro es tratarlo como a una persona y corregirlo de manera firme puede “herir sus sentimientos”, ha derivado en problemas conductuales a consecuencia de la “humanización” del perro (antropomorfismo). Todo esto desemboca en actitudes agresivas secundarias a la inseguridad que Jaro muestra al no tener claro cual es su papel dentro de su familia, que además han sido confirmadas con refuerzos positivos tales como caricias y palabras suaves mientras gruñía, por ejemplo.

 

Plan de trabajo

Educación de la dueña

 M.J. Tiene que aprender a manejar de nuevo a Jaro, y hay que tener la empatía suficiente hacia ella para entender que tras seis años va a ser una tarea dura pero no imposible. A su favor cuenta con que adora a su perro y quiere lo mejor para él y hay que hacerle ver que marcar la jerarquía con Jaro y corregirle cuando presente malos comportamientos va a hacer de su perro un animal más equilibrado, va a mejorar su relación con otros perros y personas y va a aumentar su vínculo con ella. Fijar técnicas de adiestramiento de base, atendiendo al programa de trabajo establecido y teniendo en cuenta el bienestar del animal para conseguir el nivel de interacción adecuado para progresar en su adiestramiento, debe ser una norma para M.J. a partir de ahora. En este sentido, considero que iniciar a M.J. y a Jaro en la obediencia básica puede contribuir a jerarquizar la relación de una manera amena.

 

Plan de trabajo con Jaro

 En primer lugar debemos cambiar el material que utiliza M.J. Desecharemos la correa extensible y la sustituiremos por una correa fija y un collar a cuello simulador de mordida (easywalk).

En segundo lugar explico a M. J. La importancia de ser firme con Jaro y a cómo corregirlo y premiarlo según la situación.

Considero importante trabajar con Maya también. Su hiperactividad se debe a una estimulación insuficiente al no darle la oportunidad de desarrollar sus habilidades innatas y a la falta de ejercicio. Hacerla trabajar en obediencia y quizá entrenarla en algún ejercicio que le exija esfuerzo físico y habilidades (como el agility), contribuiría a relajarla y de paso a no ser un factor estresante para el estado de ánimo de Jaro.