¿Adiestramiento o educación canina? Nuevas perspectivas del sector

1.Introducción

Hoy en día estos dos conceptos tan próximos pero esencialmente tan diferentes se siguen confunciendo con frecuencia, incluso dentro del mundo profesional.

Para empezar, debemos tener en cuenta que el adiestramiento llegó al mundo del perro antes que la psicología, mientras que la educación del perro es una disciplina relativamente novedosa y que está basada en teorías psicológicas.

 

Los programas de adiestramiento son métodos que persiguen optimizar el potencial de utilidad innato del perro. Son métodos secuenciales de potenciación de los instintos del animal enfocados en la obtención de un trabajo determinado que en última instancia van a repercutir en un beneficio directo para el hombre. De esta forma se suele iniciar el adiestramiento del perro con un conjunto de ejercicios al que solemos llamar “obediencia básica”. Consiste en la construcción progresiva de una serie de patrones motores que persiguen controlar a voluntad los moviminetos del perro. Habitualmente se trabaja que el perro sea capaz de caminar al lado del guía sin tirar de la correa, que sea capaz de sentarse y tumbarse a la orden, permandecer quieto a la orden y acudir de manera eficaz a la llamada del dueño. A medida que el perro progresa y nos permite retirar la correa, mejorar el timming de respuesta, moldear el patrón motor para conseguir resultados estéticos y añadir todo tipo de distracciones hablamos de “obediencia avanzada”. En los ejercicios de obediencia avanzada se basan disciplinas deportivas de Trabajo y Utilidad tan seguidas como la Obediencia Clase Internacional (OCI), IPO o mondioring.

 

Este nivel de obediencia suele ser necesario en perros que posteriormente van a desarrollar trabajos especializados o de alto nivel, tales como guarda, defensa, búsqueda de explosivos, drogas, personas, etc.

Los distintos adiestramientos conciben al perro ya desde cachorro como elementos de trabajo especializados. Un perro adiestrado es un perro con instrucción. Por medio del adiestramiento conseguimos que el perro realice la función concreta para la que ha sido entrenado.

 

Pero la diferencia fundamental con el perro de compañía radica en que el perro adiestrado es un perro para “TRABAJAR”, mientras que el perro de compañía es un perro para “ESTAR”. De esta forma un perro de compañía no debe tener los mismos objetivos de educación que un perro operativo o de trabajo.

 

El perro de compañía no tiene que ser especialista en ningún tipo de trabajo. No tiene porqué desarrollar una habilidad técnica especial. No se espera de él que contribuya con un trabajo operativo a la correcta dinámica de su familia. Lo ideal de un perro de compañía es que sepa estar y convivir sin dar problemas. Esto no significa que su “saber estar” sea una tarea sencilla, ya que deberá gestionar sus emociones y sus impulsos de una manera adecuada para no generar problemas a su familia, tanto en el ámbito privado como en el público.

 

Otra de las diferencias entre adiestramiento y educación es que para adiestrar un perro en la especialidad que sea, necesitamos que el perro tenga una determinada madurez, lo que requiere una cierta edad que, dependiendo del trabajo al que se le destine, será variable. Es decir, que habrá un momento en que podremos empezar con el adiestramiento y, como consecuencia, habrá otro instante en el que el perro sabrá hacer con diligencia aquello que se le ha enseñado. En ese momento el perro ha finalizado su etapa de adiestramiento. Es decir, el adiestamiento tiene su plazo. Una vez finalizado tan sólo requerirá de un entrenamiento constante para que las capacidades y habilidades técnicas creadas en el perro no se extingan o corrompan, aunque el nivel siempre sea mejorable. La educación, por contra, no tiene un momento de comenzar, desde que el perro nace está siendo educado por la madre. Esta se encarga, aún cuando los cachorros están mamando, de que no se alejen del cubil, etc. Y cuando los cachorros ya caminan solos, les enseña los lugares a donde no deben acercarse, a detectar los peligros y huir de ellos, y mil cosas más. Desde el primer día, la madre está poniendo límites al comportamiento de los cachorros, o sea, está educando.

 

Cuando apartamos al cachorro de su camada y de su madre y nos lo llevamos a casa, esta educación debe retomarse desde el primer día y, a diferencia con el adiestramiento, la educación es una labor continuada durante toda la vida del perro. Otra diferencia es que no se imparte en sesiones, como el adiestramiento, sino que como trata de modelar patrones de conducta y comportamiento, debe ocupar cada instante de la vida del perro.

La principal diferencia entre educación y adiestramiento radica en que el adiestramiento debe ser impartido por especialistas en cada materia, mientras que la educación puede llevarla a cabo cada uno desde su núcleo familiar si ha recibido las instrucciones adecuadas.

Cuando adquirimos un cachorro, por el método que sea, también adquirimos muchas ilusiones con respecto a su futuro en la familia. A veces, conseguimos la meta que nos hemos marcado, y tenemos un animal en casa que es la delicia de todos y nos ayuda a pasar momentos muy agradables, pero desgraciadamente, hay otros que acaban aparcados en el jardín o en el garaje, durmiendo atado por las noches y aislados del hogar y de la vida familiar.

Cuando el cachorro comienza a hacer alguna fechoría, siempre por ignorancia, se nos presentan dos caminos: O educamos al perro, que es trabajoso porque requiere tiempo, atención, conocimientos y dinero o lo atamos a la caseta para que no haga más trastadas. La segunda opción requiere menos inversión emocional y económica pero obviamente no es la deseable: no sólo porque sea éticamente reprobable sino porque atenta contra la legislación vigente en materia de maltrato animal

Es fácil imaginarse cual será el futuro de un perro para el que hemos elegido esta segunda opción.

A todos nos produce cierta envidia, sana envidia, comprobar que el perro de alguien que conocemos vive dentro de casa sin ocasionar la más mínima molestia. Que cuando toda la familia sale de casa, el perro se queda solo durante horas y los vecinos ni siquiera saben si el perro está o no porque no origina ninguna molestia. Y que cuando vuelven todos del trabajo la casa está en perfectas condiciones sin que haya que haber cerrado ninguna puerta. Cuando este perro sale a la calle, camina sin tirar de la correa. Puede que no sepa caminar junto a la pierna ni sentarse a la orden, pero cuando está suelto, viene inmediatamente si se le llama. En el parque o en el campo se relaciona adecuadamente con los demás perros y personas sin dar problemas de agresividad, timidez, dominancia, etc..

Estamos hablando de un perro con educación.

Un perro educado, que se ha desarrollado bajo el adecuado control de sus propietarios, acaba poseyendo un buen autocontrol de su agresividad, de su excitabilidad, además de que sabe controlar sus miedos y dispone de una alta capacidad de resistencia a la frustración, tan necesaria para que el perro pueda controlar sus impulsos y, sobre todo, su agresividad, independientemente de su tamaño o raza.

Obviamente, las características particulares de cada raza pueden influir en que el trabajo educativo sea más o menos arduo, ya que existen rasgos que están más a flor de piel que otros, por lo que estos requieren una atención mayor a la hora del control de determinados aspectos.

Al igual que para los perros de trabajo se sigue un estricto proceso de selección para conseguir que cada generación disponga de mejores aptitudes para desarrollar su labor, los buenos criadores de perros destinados a hacer compañía, sea cual sea la raza, están continuamente preocupados en seleccionar animales para este fin, consiguiendo de este modo perros que cada vez se adaptan mejor a la vida en familia.

Tras veintisiete años de experiencia tanto en educación como en adiestramiento de perros, la mayoría de las veces que solicitan mis servicios, los clientes hablan de adiestramiento. Cuando les pregunto qué tipo de adiestramiento desean para su perro, no saben, ni tienen porqué saber, que hay muchos tipos de adiestramiento, tantos como trabajos diferentes puede desarrollar un perro. La verdad es que no quieren ningún adiestramiento. Siempre acaban diciendo que lo que quieren es que el perro les haga caso, que no se le escape en el parque cuando lo suelta, que respete los muebles de la casa y la comida de la encimera de la cocina, etc. La verdad es que son propietarios que adquirieron un perro para disfrutar de él y lo están padeciendo. Estos propietarios lo único que quieren es dar un paso: dejar de padecer a su perro para disfrutar de él.

Si bien nunca es tarde para comenzar la educación de un perro, lo cierto es que cuanto antes se inicie, mejor.

Cuando solicitamos servicios profesionales para que nos ayuden a disfrutar de nuestro perro, es porque llevamos algún tiempo sufriendo los pequeños o grandes problemas que nos está dando. Cuánto más gratificante sería poder disfrutar de nuestro animal de compañía desde el primer momento. Por eso, desde hace algún tiempo, se están impartiendo unos cursos para propietarios, a los que se asiste sin perro, y donde se enseña a educar a nuestras mascotas, ya que la educación, a diferencia del adiestramiento, no se puede enseñar en ratos sueltos, sino que es una labor continuada. Por lo que la educación no es el aprendizaje de determinados trabajos, sino que se refiere, más bien, al mantenimiento de una línea de comportamiento, unas pautas de conducta que pasan a formar parte de la forma de ser del perro.

La filosofía de la educación no consiste en premiar o castigar según haga bien o mal las cosas, sino en poner límites al comportamiento del perro. Es decir, no permitir que haga lo que no debe hacer, así como hacerle hacer lo que queremos que haga.

Pensemos que el perro está provisto de una gran capacidad de habituación, por lo que, si aprovechamos esta característica, una vez el perro se haya acostumbrado a unas determinadas pautas de comportamiento, las hará. Simplemente por rutina y por costumbre, las hará. Y, además, las hará de por vida. Siempre y cuando la rutina y la costumbre hayan sido constantes y permanentes. El peor enemigo de la educación es el erratismo y la inconsistencia. La habituación requiere de parámetros constantes, donde debemos ser consecuentes con las pautas de educación que hayamos decidido y mantener siempre y continuamente las mismas actitudes.

Una de las claves fundamentales para llevar a buen término la educación de un perro es la relación entre el afecto que se le prodiga y la disciplina que se le exige.

La conjugación de estos dos elementos nos da la clave para que el perro sea feliz y, al mismo tiempo nos haga felices en lo que a su compañía concierne.

En lo que al afecto se refiere, siempre debemos procurar que la cantidad de afecto que le llega a nuestro perro sea la máxima. Jamás, bajo ningún concepto, ni para procurar conseguir ningún fin, bajaremos el listón de la cantidad de afecto que nuestro perro debe recibir de nosotros. Si bien, deberemos distinguir entre afecto positivo y afecto negativo. El afecto positivo consiste en proteger a nuestro perro de los peligros reales, mantenerlo en condiciones sanitarias adecuadas, bien alimentado, etc. Mientras que el afecto negativo se convierte en un despropósito de atenciones innecesarias que nos conducen a la resolución excesiva de problemas que el perro debería procurarse solo y una protección desmedida ante las situaciones cotidianas que no permiten al perro madurar ni desarrollarse adecuadamente.

En lo referente a la disciplina, es fundamental que esté sometido a unas pautas de conducta. Todos lo estamos. Sin un mínimo de disciplina no es posible la convivencia, ni entre perros con personas ni de personas entre sí. La cantidad y la calidad de disciplina a que debe estar sometido el perro está en función de su hábitat, la familia con la que convive, etc, pero desde luego, siempre tiene que haber una disciplina activa durante la vida del perro. Sin una mínima disciplina estamos llamados a padecer un perro caprichoso y exigente, que a la primera de cambio se frustrará y, muy probablemente, empezará a aflorarle la agresividad. Tenderá a tiranizar a toda la familia, así como progresivamente iría deteriorando todas sus relaciones sociales, tanto con los demás perros como con las personas de su entorno o de fuera de él.

La mayoría, por no decir todos los problemas que puede dar un perro adulto, tienen su origen de una u otra manera en la carencia de autocontrol del propio perro, originado por lagunas existentes dentro del campo de la educación.

Esto no quiere decir que por edad ni por otra razón, en algún momento sea tarde para educar al perro. Siempre estamos a tiempo si nos ponemos en manos de un especialista.

Una vez vistas las diferencias esenciales entre educación y adiestramiento, quisiera resaltar que son términos complementarios.

La educación es indispensable para la convivencia, así como el adiestramiento nos ayuda a controlar mejor al perro y a hacernos más fácil su manejo. Como ejemplo gráfico, podríamos decir que el adiestramiento es una porción, un “quesito” más o menos grande dentro del círculo de la educación.

Hoy por hoy, el educador está un gran paso por encima del adiestrador.

 

2.Condicionamientos

 

Desde la publicación de los trabajos de Paulov y Skinner, respectivos postulantes de las teorías del condicionamiento clásico y condicionamiento operante respectivamente, el adiestramiento moderno sigue basándose en las mismas herramientas clásicas de antaño. Y es que no han sido tanto las bases psicológicas del trabajo del adiestrador canino las que han variado, más bien el avance ha sido en el objetivo final perseguido. De forma tradicional el entrenador de perros centraba sus esfuerzos en capturar y optimizar determinados patrones motores y en potenciar el trabajo de utilidad del mismo. Las corrientes de educación canina más modernas emplean el condicionamiento operante y la teoría de los refuerzos en conseguir modelar los patrones de conducta, en la correcta gestión emocional del perro más que en los objetivos de utilidad tradicionales.

 

De esta forma el educador canino moderno tiende a utilizar el refuerzo positivo para enseñar al perro a comportarse de manera eficaz en situaciones de la vida cotidiana como pueden ser permanecer tumbado y tranquilo bajo la silla de su guía mientras éste está sentado en una terraza, ser capaz de aguardar en calma en la puerta de un comercio la salida de su dueño o aprender a no salir disparado cada vez que la puerta de casa se abre. 

 

 

 

3.Refuerzos y castigos

 

Desde el punto de vista de la psicología entendemos por refuerzo todo aquel estímulo agradable para el perro y que por tantotiende a aumentar la probabilidad de que una determinada conducta se repita cuando aparece. Por otro lado entendemos como castigo a todo estímulo desagradable para el perro y que tienda por tanto a disminuir la probabilidad de que una determinada conducta se repita.

 

El adiestramiento canino moderno pivota alrededor del refuerzo positivo como pieza angular del trabajo. Los estímulos aversivos y los castigos positivos tienden a no utilizarse alegando conflictos éticos y deontológicos. Pero además parece cada vez más demostrado que si bien el castigo positivo es un método efectivo para erradicar conductas no deseadas inevitablemente desmotiva y frustra al perro y además dinamita el vínculo afectivo entre el binomio guía-perro que indiscutiblemente se forja en la confianza y el respeto mútuo. El castigo positivo inhibe conductas de forma no selectiva y además desencadena conductas alternativas que en muchos casos resultan incluso menos deseadas que las conductas que se perseguía erradicar. El adiestramiento canino en positivo es el método de adiestramiento de elección por los competidores de élite en deporte canino y cada vez más por entrenadores de perros de trabajo y utilidad porque además consigue resultados más consistentes y perros con mayor durabilidad y estabilidad en el tiempo

Madocan Adiestramiento Canino Mar Menor lleva apostando por la educación canina como base de cualquier perro, ya sea de compañía, deportivo o de utilidad. La excelencia empieza por una base sólida y Madocan lleva cuatro años trabajando por el bienestar completo de perros en Murcia.