Maya, una cocker hiperactiva. Adiestramiento mediante internamiento

El primer contacto con Maya es encantador: una preciosa cruce de Cocker negro se abalanza sobre nosotros con la mayor efusividad del mundo, moviendo su cola y dando saltos de alegría sobre nosotros con la intención de lamernos las manos. Ese aparente estado de hiperexcitabilidad y alegría casi se torna tragedia cuando un coche está a punto de atropellarla cuando ella sale corriendo en dirección contraria a su dueña sin hacer caso de su llamada.

Tras capturarla, entramos en la casa y procedemos entrevistarnos con su dueña. Vive en una casita unifamiliar de Cartagena y comparte domicilio con sus dos hijos adolescentes, con Maya y con un Golden de 10 años (Jaro) que fue motivo de nuestro primer post. Su dueña insiste en que Maya es hiperactiva, ladra a las visitas, muerde e intenta jugar inapropiadamente con Jaro hasta sacarlo de sus casillas y provocar reacciones que rondan la agresión del Golden, destroza cosas cuando se queda sola. Es una perrita muy querida, especialmente por su hija mayor que la adora, pero ya no saben que hacer con ella porque es incapaz de relajarse. Incluso se están planteando deshacerse de ella como última opción. Sale a pasear una o dos veces al día y su dueña no la suelta porque es muy pesada con otros perros y ya ha estado a punto de llevarse algún mordisco.

En este caso el equipo de Madocan optó por sacar a Maya de su casa y trasladarla a nuestras instalaciones para someterla durante un periodo de 15 días a un cambio total de rutina. Se modificaron las conductas inapropiadas desde el primer momento con un sistema positivista, utilizando únicamente el NO imperativo como mecanismo de corrección, sin contacto físico de ningún tipo. También se ignoró todo comportamiento inadecuado y se premió la entrada progresiva de Maya en fases de calma y sumisión con comida, atención y caricias. Se instauró un programa exhaustivo con sesiones cortas de obediencia básica, introduciendo las órdenes de "sentado", "acostado" y "quieto" y se introdujo mediante juego la llamada. Tras el periodo de residencia Maya se convirtió en una perra absolutamente normal y equilibrada, dejó de ladrar y se mostraba calmada y tranquila dentro de su casa. Se pasó por escrito a su dueña una serie de normas de convivencia que incluían proporcionar a Maya una dosis alta de ejercicio y juego durante todos los días. A partir de ahora, mantener a la "Nueva Maya" va a ser tarea de su familia.

Si tiene problemas con su perro y necesita sesiones o internamiento para modificaciones de conducta canina no dude en ponerse en contacto con nosotros en www.madocan.com Adiestramiento Canino en el Mar Menor, Campo de Cartagena, Alicante y Murcia

 

Maya con María Fernández