LA HUMANIZACIÓN DEL PERRO. María Fernández Méndez. Adiestradora Canina

Concepto de antropomorfismo canino

Los usos del perro: la deshumanización de la sociedad ha humanizado al perro

El perro humanizado. Alteraciones del comportamiento y la salud

Abordaje de los trastornos derivados del antropomorfismo canino


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Concepto de antropomorfismo canino

El término Antropomorfismo deriva de las raíces griegas «anthrōpos», 'humano', y «morphē», 'figura o forma') y por lo tanto es la atribución de características y cualidades humanas a animales de otras especies, a objetos o a fenómenos naturales.

Aplicado al mundo canino el antropomorfismo consistiría por tanto en la atribución de cualidades específicas del ser humano a nuestros perros, hecho que puede suceder de manera consciente o inconsciente. Según diversos autores el antropomorfismo canino parte de la obsesión humana por tratar de entender el pensamiento y el comportamiento de los perros y por lo tanto no se limita a los casos extremos de determinados dueños que tratan a sus mascotas como miembros (humanos) de la familia, atribuyéndoles comportamientos, actitudes e incluso sentimientos humanos, sino que trasciende lo doméstico para imbrincarse en lo divulgativo e incluso en lo académico. Por ejemplo, un documental de animales estándar antropomorfiza en incontables ocasiones a los animales sobre los que versa, probablemente para mejorar la comprensión del mismo por parte de la audiencia potencial. Así pues, para algunos profesionales como Wiltraud Engländer, las presentaciones antropomórficas carecen de verdad científica, por lo que su empleo sólo puede ser considerado como “irresponsable”. “En su peor forma [señala Engländer] el antropomorfismo no es solo engañar: es simplemente contar mentiras”. A su vez, en la elaboración de estas películas sobre la naturaleza, el ex-productor de la BBC Jeffery Boswall explica que se debe cumplir un principio fundamental: “No engañarás a la audiencia con los hechos de la naturaleza”. En el intento de provocar el mayor interés posible existe el peligro de adulterar la realidad exagerando, dramatizando o humanizando la narración. Sin embargo, los realizadores no deben caer en estas prácticas porque, como continúa Boswall, “la audiencia nos cree […]. Ellos toman la película como hechos y no como ficción, como documental y no como historia-drama”. Asimismo, el británico enfatiza que algunas prácticas de realización, como la cámara lenta o la aceleración, por ejemplo, no son naturales y únicamente sirven para engañar al espectador. En cualquier caso el debate está servido, entre los que ponderen más la divulgación que el rigor científico y los que defiendan que la divulgación jamás pueda comprometer el rigor.


Pero ciñiéndonos al día a día de un Adiestrador Canino y focalizando más el tema en nuestra actividad, concluiremos que la humanización de las mascotas está detrás de gran parte de los trastornos de comportamiento de nuestros perros como veremos a continuación.


Elementos de humanización animal


Nominalización

Otorgar nombres propios a los seres irracionales no es antropomorfismo estrictamente, ya que podría indicar un método para identificar a un individuo dentro de un grupo familiar. Obviamente tratar de no humanizar a un perro no debería de condicionar a un grupo humano a “animalizarse”. El problema podría comenzar más bien en el momento que el propietario está enfocado a convertir al animal en personaje (en este caso protagonista) de una historia, aumentando así el sentido dramático de su vida; el problema podría comenzar cuando de manera sutil la nominalización contribuya a antropomorfizar de forma dramática al sujeto irracional y, por tanto, favorece que el ser humano necesite hallar semejanzas que incrementen su nivel de implicación e interés hacia él. Empezamos a intuir que la humanización de nuestro perro suele surgir de nuestra inseguridad a la hora de empatizar con su comportamiento e interpretar su lenguaje corporal.


 

 

Atribución de cualidades cognitivas y motivacionales a los comportamientos animales

El propietario que antropomorfiza  a su perro suele otorgar características cognoscentes o volitivas, propias de los seres racionales a los irracionales. Sobre todo, destaca la inteligencia como una particularidad compartida, según el divulgador burgalés, entre el hombre y algunos animales.Decir que nuestro perro es sabio, inteligente, humilde, pendenciero o romántico y sobre todo interpretar y entender estas cualidades desde el prisma humano, es un excelente punto de partida para humanizar a nuestro perro.

Este tipo de antropomorfismo es defendido por científicos como de Waal y Bekoff, y profesionales como Crowther y Couffer, a favor del valor de este recurso para explicar el comportamiento animal de patrones de conducta repetidas (como la pauta alimentaria del buitre alimoche) por medio del único referente y vía de comunicación que tiene el ser humano: su vocabulario.



Asignación de características físicas o emocionales a los animales


Cuántas veces hemos escuchado a propietarios de perros decir cosas parecidas a “no le toques las orejas a mi perro, las tiene sensibles y no le gusta que se las toquen”. El rechazo a ciertas acciones por parte de nuestros animales es un dato objetivo, pero la atribución de explicaciones desde la óptica humana contribuyen a humanizar nuestra percepción sobre una realidad que no debería trascender lo canino. En ocasiones conviene ejercitar la cognición de que no entendemos un comportamiento animal antes que tratar de dar una explicación desde nuestra óptica de seres humanos.

En este orden de antropomorfismo también tienen presencia capacidades sensibles como la ternura, el miedo o la valentía, por ejemplo o por ejemplo, el amor como propiedad muy representada, en general hacia el dueño y hacia los niños de la familia.


La felicidad también es una cualidad estrella manifestada con frecuencia por dueños de perros humanizados. De hecho es la obsesión estrella que conduce al antropomorfismo canino: el deseo noble del propietario para que su mascota sea feliz. Como en muchas ocasiones se desconoce por ignoracia en qué consiste la felicidad de un perro, se extrapola el concepto de felicidad humana y se aplican las mismas consideraciones válidas en el mundo humano racional pero totalmente inútiles e incluso perniciosas en el mundo instintivo animal.


La atribución de la capacidad de habla a los animales resulta uno de los signos de antropomorfismo por excelencia. Un punto a su favor es la capacidad de aproximar el animal al ser humano convirtiéndolo en un personaje más de la historia de su vida. Sin embargo, una desventaja es que con este empleo también se corre el riesgo de que el humano no distinga “las habilidades comunicativas ‘naturales’” del animal y distraiga su atención del lenguaje corporal, por ejemplo. Según Bekoff, “si realmente quieres saber qué están sintiendo los animales, ve directamente a sus ojos, órganos magníficamente complejos que proporcionan una ventana al mundo”


 


Elementos audiovisuales antropomórficos

Quizá sea en este punto donde el Adiestrador Canino identifique los casos más patológicos de antropomorfismo canino en su rutina diaria. Efectivamente cada día abundan más los dueños de perros que visten a sus perros a la moda, los dotan de casetas de lujo, los someten a estrictos tratamientos de estética o les procuran música “de su gusto”. La estetización del mundo contemporáneo es un hecho objetivo del que no ha escapado el mundo del perro. La estética y más que la estética, la convención estética humana,  pondera más que el instinto natural canino en muchos hogares. Sin entrar en debates artísticos o de puro gusto, lo que es indudable es que este tipo de comportamientos entra en conflicto directo con el mundo instintivo del perro que acaba desnaturalizando su comportamiento.


La antropomorfización no escapa tampoco al ámbito auditivo. Tratar de convencerse de que a nuestro perro le gusta un determinado tipo de música, es más, tratar de autoconvencernos de que nuestro perro siente el más mínimo interés por la música puede desembocar en humanización. Por este motivo, Mitman señala que la música puede añadir una “dimensión emocional humana” en los animales. Sin embargo, tal como él mismo recoge, algunos profesionales del medio no están de acuerdo con que la música humanice la naturaleza. De esta manera, unos acordes –como elemento antropomórfico– contribuyen a caracterizar el animal doméstico y logran así que la familia se vincule emocionalmente con la criatura.






2.Los usos del perro: la deshumanización de la sociedad ha humanizado al perro

Lo primero que hemos de tener claro es que el perro jamás habría existido como especie sin el hombre, por lo tanto la relación perro-hombre no es sólo deseable, sino también necesaria. La teoría más admitida es que el perro comenzó a domesticarse a partir del lobo de las Indias, Canis lupus pallipes. Estos lobos vivían alrededor del hombre de Cromagnon y comenzaron a vivir en simbiosis con ellos de manera progresiva. En primer lugar debieron de ser carroñeros contribuyendo a mantener la limpieza y la sanidad de los primeros asentamientos humanos y progresivamente fueron capturados y adiestrados para contribuir a construir un sistema económico humano cada vez más complejo.Este proceso, que ocurrió hace veinte mil años, ha experimentado una evolución lenta que lo ha ido diferenciando de la especie salvaje de la cual procede.

En cualquier caso el nexo común que siempre ha existido entre ambas especies ha sido uno: el trabajo. El perro ha servido de guardian de personas y vienes, ha ayudado al hombre a cazar, a controlar rebaños. En los últimos años y debido a la gran mecanización de la mayoría de sectores productivos, el perro ha dejado de tener valor como herramienta de trabajo. De hecho ha quedado relegado a puestos superespecializados en los que son imprescindibles gracias a sus cualidades innatas (detección de sustancias y explosivos, rescate de personas, etc.) en puestos donde “las máquinas no son mejores que ellos”. Esto ha contribuido a que la mayoría de los 400 millones de perros que se calcula que actualmente habitan la tierra se hayan convertido en simples perros de compañía en los que el trabajo se incluye de una manera muy tibia o directamente se erradica de sus vidas. Obviamente esto entra en conflicto directo con una de las características innatas del perro como especie: el espíritu gregario. Una definición evolutiva del concepto de gregarismo podría ser la tendencia que tienen determinadas especies a vivir juntos optimizando, de esa forma, sus factores de supervivencia y reproducción. El gregarismo, por tanto, es una conducta que favorece sobre todo al instinto de supervivencia y la pérdida por expulsión del grupo supone, para el animal, una baja considerable en su tasa de aptitud que puede llevarlo incluso, a su desaparición como individuo.El perro y nosotros somos especie gregaria y eso ni siquiera los inventores de nuevas teorías pueden negarlo. El hombre es una bestia intensamente social y al mismo tiempo fuertemente competitiva, egoísta y en busca de su mejora evolutiva (Barash, 1979) y una de las formas más potentes que tiene el perro de buscar su lugar dentro de la manada es el trabajo, servir para alguna cosa.


 

El espíritu gregario del perro debería ser cuidado por tanto. El perro debe sentir que trabaja, que existen normas de relación entre el resto de perro y humanos de su familia y debe percibir que ocupa un puesto jerárquico dentro de la manada. Así pues el perro debe trabajar, tanto física como mentalmente. Atendiendo a las características individuales de nuestro perro deberemos proporcionarle ejercicio físico adecuado y potenciar sus cualidades mentales y sensoriales al máximo. Esto entra en conflicto directo con el estrés, la falta de tiempo, la mercantilización de nuestro entorno (mascotas incluidas), falta de recursos e iniciativas sociales encaminadas a ejercitar el trabajo canino y la construcción de una sociedad cada día más urbana y desnaturalizada.


 



3.El perro humanizado. Alteraciones del comportamiento y salud


Existen una serie de negligencias no intencionadas que se producen cuando caemos en la tentación de humanizar a los animales. Muchas personas cometemos el error común de pensar que lo que es bueno para nosotros es bueno para nuestros animales ocasionando un deterioro en la salud de nuestras mascotas. Entre los problemas mas graves que nos encontramos destacan: 

- Mayor aporte calórico que el necesario, con el consiguiente sobrepeso 

- Dar cantidades altas de leche y queso con el fin de que los animales tengan un aporte adecuado de calcio 

- Exceso de dulces utilizados como premios en el aprendizaje 

Suplementos excesivos de vitaminas para un correcto crecimiento 

Permitir conductas inadecuadas como robar comida de la basura o de la mesa porque resulta un acto simpático a los dueños 

Permitir comidas o bebidas inadecuadas en determinadas fiestas, por ejemplo turrón en Navidad - Dar los mismos medicamentos que a las personas, ante los mismos síntomas.

Vestir al perro: Desde abrigos, cintas para el pelo, gorras, joyas, zapatos, gafas de sol, trajes. Es bueno que un perro este acostumbrado a que le pongan o le vistan con cosas a modo de juego por si alguna vez se relaciona con niños y tenerle acostumbrado, si creen que prodrian estar humanizándolo respondan ¿Es realmente necesario? ¿Que beneficio le aporta?. 


Dejarle subir al sillón o a la cama: Los privilegios en cada casa los establece el dueño, si disfrutas con su compañía adelante, pero no si lo haces o corres el riesgo de tener un problema posesivo de tu rincón favorito, ponte manos a la obra o contacta con un profesional importante: se consecuente. 


Llevar al perro en brazos: Suelen ser razas pequeñas de tipo chiwawa, yorkshire-terrier o maltés, sus propietarios "los ven indefensos", al cogerlo a la inestabilidad del perro natural de no poder apoyar sus patas sumamos la hiper-protección del dueño la reacción suele ser defensiva al verse vulnerables. El perro debe tocar el suelo y enfrentarse a cualquier situación personas, animales grandes u otros perros. 


Recoge migas: Aquellos que tienen carita de buenos, lastimeros o cansinos que esperan con impaciencia la hora de comer o preparar los platos, que gracias a esta actitud siempre les cae algo y se sienten reforzados, pero ya nos molesta más cuando recibimos visita y ante esta conducta se nos suben los colores.Nuestro perro debe de comer un pienso de alta gama que cubra todas sus necesidades nutricionales.(aprox una patata frita es como ingerir una hamburguesa)

Este problema en cierta forma se puede considerar como un trato animal erróneo realizado sin intención de maltratar a los animales pero pudiendo llegar a ocasionar graves problemas sobre todo de tipo alimentario aunque hay algunos autores como Gary Francione que han descrito estas actuaciones bajo el término de “esquizofrenia moral”. Para dicho autor este término describe un fenómeno que existe a nivel personal y social, ya que muchos de nosotros vivimos con perros, gatos y otros animales y los consideramos miembros de la familia, señalando que es moralmente malo imponer sufrimientos innecesarios a los animales, sin embargo la sociedad actual asigna cierto tipo de sufrimiento necesario a los animales al utilizarlos para la convivencia humana sometidos a nuestras reglas. 

 


4.Abordaje de los trastornos derivados del antropomorfismo canino



  4.1 La prioridad: prevenir problemas de conducta


Los problemas de convivencia suelen deberse, entre otras causas a planteamientos educativos erróneos y al desconocimiento de las necesidades del animal. El comportamiento del perro es el resultado de su herencia genética, de la educación que ha recibido y de las experiencias que vive, sobre todo cuando es un cachorro. Por lo tanto la primera medida y la más eficaz para prevenir los problemas derivados de la humanización del perro empiezan por no humanizarlo, atendiendo de una manera exquisita a su educación, adiestramiento y sociabilización desde que es cachorro.


Manuel Lázaro, veterinario, aclara que un animal equilibrado es aquel que tiene un comportamiento acorde a las características de su raza, sexo y naturaleza y puede adaptarse sin problemas a su entorno. De todas las maneras, cada animal tiene su propia personalidad y es un individuo único, pero sí debe haber un comportamiento genérico determinado, para considerar al perro como un animal equilibrado.


 Para conocer la personalidad del cachorro existe el llamado test de Campbell . Sirve para averiguar el grado de: dominancia, equilibrio mental, timidez o sociabilidad del perro. Los resultados de este test ayudan a saber cómo orientar la educación del cachorro.



Test de Campell

A. Prueba de la atracción al hombre: dejando al cachorro en el suelo y alejándose de él un poco, dar palmadas suaves y ver qué hace éste. Las respuestas pueden ser:

1. El cachorro acude rápido, mordisquea nuestras manos, salta encima sin miedo.

2. Acude rápido, con la cola en alto y le rasca las manos con las patas.

3. Acude de inmediato y mueve la cola suavemente.

4. Acude un poco dudoso y con la cola baja

5. No acude

B. Prueba para ver si sigue al amo: sin hablarle, alejarse un poco de él sin que nos pierda de vista:

1. El cachorro nos sigue con la cola en alto inmediatamente, mordisqueándonos los pies.

2. Actúa igual pero no mordisquea los pies.

3. El cachorro nos sigue pero con la cola baja.

4. El cachorro nos sigue titubeando con la cola baja

5. El cachorro no nos sigue y se va

C. Prueba de la dominación del hombre: se acaricia al cachorro por una persona desconocida cuando éste permanece sentado en el suelo y se ejerce cierta presión sobre la cabeza y la espalda:

1. El cachorro se voltea, gruñe y mordisquea a la vez que araña

2. El cachorro se inquieta y se voltea para arañar.

3. El cachorro se inquieta pero se gira calmado y lame las manos.

4. El cachorro se da la vuelta, su tumba sobre su espalda y lame las manos.

5. El cachorro se aleja.

D. Prueba de la pérdida de control de la posición: Se levanta el cachorro con las dos manos agarrándole por el pecho y manteniéndolo en alto durante 30 segundos.

1. El cachorro se inquieta violentamente, gruñe y muerde.

2. El cachorro se inquieta violento.

3. El cachorro se inquieta, se calma y lame las manos.

4. El cachorro no opone ninguna resistencia y nos lame.

E. Prueba de obligación o aceptación de la contención: Tumbándolo de espaldas suavemente, se coloca una mano sobre el pecho y se mantiene en esta posición durante 30 segundos:

1. El cachorro forcejea violentamente y mordisquea.

2. El cachorro forcejea hasta liberarse.

3. El cachorro forcejea y luego se calma.

El cachorro no opone ninguna resistencia y lame las manos.


RESULTADOS: cuando la mayoría de respuestas corresponden a:

Respuesta 1: Es un perro dominante y agresivo. No se recomienda como perro de compañía, pero puede ser un buen perro guardián o de trabajo.

Respuesta 2: El perro es dominante y extrovertido. Requiere una educación muy firme. Apto como perro de trabajo

Respuesta 3: Es un animal equilibrado, estable y muy adaptado como animal de compañía.

Respuesta 4: Se trata de un animal sumiso, poco adecuado como perro de trabajo.

Respuesta 5: Es un animal inhibido e imprevisible.

 Hay que tener en cuenta que los resultados pueden variar según las condiciones del cachorro y que podría ser necesario volver a realizar las pruebas si se quieren obtener respuestas fiables.




4.2 La socialización del cachorro

El período de socialización del cachorro es fundamental para que sea un perro equilibrado. Abarca de las tres a las doce semanas de vida. Según Manuel Lázaro, veterinario: "es el momento en que el cachorro tiene que aprender más cosas y acostumbrarse a nuevas situaciones, como controlar la agresividad cuando muerde, convivir con otros animales o no tener miedo a los ruidos".

A la hora de educar al perro, es importante tener en cuenta que no piensa como nosotros, y no es un niño


4.3 Consejos prácticos para prevenir la humanización canina

No se debe tratar al perro como si fuera una persona o un niño, el perro es perro y como tal debe ser tratado. Será necesario explicar al propietario de qué manera se debe transmitir cariño a un perro y la manera de explicarle los límites y la jerarquía dentro de la familia

Intentar comprender cómo se relaciona el animal con su entorno y cuáles son sus necesidades. 

Ser consciente de que el error de humanizar a los perros puede derivar en graves problemas de convivencia y conducta al generar inseguridad y confusión en el perro

Conocer  cuáles son nuestras diferencias y semejanzas. El perro puede aprender de sus dueños y los dueños recibir muchas cosas de su perro



El gran reto de la humanización canina: educar al dueño

Educar a un perro es sencillo, más de lo que cualquiera pueda imaginar. Pero el gran reto en el ámbito del abordaje de los problemas derivados de la humanización del perro es la educación del propietario y que éste tenga en cuenta diversas variables para no acabar teniendo serios apuros. La secuencia habitual en la gran mayoría de las personas que decidimos adquirir un perro es que primero lo adquirimos, nos encontramos los problemas y luego buscamos la solución. No es habitual informarse de la raza del perro que mejor se adapte a nuestra personalidad y estilo de vida y aún menos lo es informarse y buscar información para educar a nuestro perro. 

Pues bien, cuando uno se plantea adquirir un perro, el primer paso es informarse absolutamente de todo. Atento:

        Antes de adquirir un chachorro conviene informarse acerca de la raza que más se adapta a la situación personal. Cada vez más las Escuelas Caninas ofrecen servicios incluso gratuitos de asesoramiento en esta línea. Se echan en falta iniciativas públicas en este sentido que podrían prevenir muchos problemas que generan perros mal educados a la comunidad. No se debe elegir por capricho el perro que nos gusta, si no aquel que podrá convivir en perfecta armonía con nosotros y con nuestra familia. Debe de tenerse en cuenta entre otras cosas: el tamaño que tendrá de adulto, si lo vas a tener dentro o fuera de casa, si tolera o no a los niños, si quieres un perro guardián o de compañía, si quieres un perro activo o más bien pasivo, etc. Conocer el tipo de raza o cruce de razas del perro que se adquiera va a ahorrar muchos problemas. 

        Conocer la psicología canina: antes de la llegada del perro a casa, sea cachorro o sea adulto, se deben tener claras las bases mínimas de la psicología canina, cómo piensa el perro y como reacciona ante determinados tipos de estímulos externos. La mayoría de problemas de conducta canina se derivan de precisamente por la humanización del perro. Aplicar la psicología humana para educar a nuestros perros es el principio del fin, agotamos nuestra paciencia porque el perro hace lo que le da la gana, y no pensamos que simplemente el perro no nos entiende… Es fundamental pues, tener claras las bases de la psicología canina y aprender cómo debemos y cómo no debemos educar a nuestros perros. 


Pero el reto del adiestrador en estos tipos de casos es precisamente educar al dueño. En la mayoría de los casos los propietarios de perros con problemas conductuales derivados de su humanización no son conscientes de que están educando mal a su perro. Tengamos en cuenta que afortunadamente los casos extremos de humanización (individuos que visten estrafalariamente a sus mascotas y las sientan a comer a su mesa) no son abundantes y en la mayoría de los casos la humanización se limita a pequeños gestos que pueden realizarse de manera inconsciente. Por lo tanto un pequeño error de comunicación con el dueño puede desembocar en conflictos comunicativos que van a frustrar cualquier intento de correción de problemas. El adiestrador debe ser empático, es decir mostrar comprensión y capacidad para ponerse en el lugar del propietario y alcanzar a comprender el porqué de su actitud y cordial manteniendo en todo momento un clima cálido y educado con su interlocutor. En cualquier caso también debe adoptar a la vez un tono asertivo, es decir, debe mantenerse firme en los conceptos básicos que defiende, en este caso jamás debe justificarse ante el propietario ningún intento de humanización, por sutil que sea. 


FIN


María Dolores Fernández Méndez. Los Alcázares febrero 2014